jueves, 19 de febrero de 2015

Voy a adoptar

En caso de que lo decida, voy a adoptar. A mi edad, poco lo he considerado, y de todos modos, hoy en día no podría hacerlo en mi país. 
Voy a adoptar, y voy a amar a mi hijo o hija más de lo que quiero a mis primos pequeños, que para mí son mis hermanos, y yo un ejemplo para ellos (pregúntenle a mi familia). Lo voy a amar y a educar en el respeto y en la prudencia, y también en la integridad y la franqueza.
Cuando tenga un partido, una presentación de baile o una competencia, cuando me haga un dibujo de la familia o me traiga una manualidad que hizo en el kinder (por el Día del Padre, quizá), cuando raye las paredes, lo voy a querer y a apoyar. Cuando ofenda a alguien, cuando sea irresponsable, cuando actúe con arrogancia, lo corregiré.
Cada vez que llegue de la escuela llorando porque sus compañeros lo molestan por tener dos papás, le voy a recordar que eso no es malo. Que el error está en quienes enseñan a discriminar. Que él nunca deberá devolverles resentimiento ni agresividad. Que, sin pretensiones, su tarea es educarlos.
Cuando traiga una novia a la casa, la atenderé muy bien, y si es un novio o un alien, si es negro o blanco, rico o pobre, judío o musulmán, igualmente lo haré, porque no me preocupará a qué tipo de persona ame o lo que hará en su intimidad, sino si eso lo hace pleno y feliz.
Si a los niños en el ICBF no los abandonó una pareja homosexual; sino una madre maltratada, un padre enfermo o una pareja desesperada por la violencia y la pobreza. Si los homosexuales nacemos de parejas heterosexuales, y eso no es algo que se le pueda juzgar a nadie porque no es una decisión: quién escogería ser tratado como menos en su familia, su colegio y su trabajo. Quién optaría por que derechos tan básicos como las libertades, la intimidad y la vida misma, le sean negados. ¿Qué más argumentos tienen?
Yo no quiero escuchar más que "el país no está preparado", porque los países nunca están predispuestos a los cambios revolucionarios. ¿Tenemos que esperar a que las generaciones criadas desde la intolerancia desaparezcan para poder proteger a los niños y defender los derechos de los ciudadanos? Si esas son las condiciones, Colombia nunca estará preparado.
Yo no quiero escuchar más "Dios creó a Adán y a Eva" si es dentro de una corte o en el Senado. En la iglesia es perfectamente respetable (¡faltaba más!) pero en las decisiones legislativas es una intromisión humillante para un Estado que se hace llamar laico.
Porque aquí nadie está pensando en "proteger a los niños". Si protegerlos es someterlos a una vida de carencias afectivas y materiales, con tal de que no estén bajo el cuidado de dos mujeres o dos hombres; si eso es "proteger a los niños", menuda paradoja. Aquí el tema no es ese, porque las familias con padres y madres homosexuales ya existen. El temor es legitimarlas como ciudadanos capaces, normales e iguales. Aquí se piensa en sostener un estado de infelicidad, segregación, y hasta delincuencia. Aquí se sigue acostumbrando a una sociedad al conformismo y al odio. Eso es profundamente triste.
En caso de que lo decida, voy a adoptar. Porque sé que en algún momento podré hacerlo en mi país.
Este tema se está discutiendo en todas las esferas y va a ocurrir: Barack Obama ha hablado, el mismo papa Francisco I ha hablado, el Gobierno Colombiano, los medios de comunicación y las redes sociales lo ponen en debate con una frecuencia y una comprensión sin precedentes. En esos medios he visto y escuchado a tantos jóvenes y diferentes personajes mostrándose a favor de la adopción por parejas homosexuales, que es inevitable sentir que va a ocurrir.
Pero la garantía de la igualdad ante la ley por un lado, y de protección y una familia por el otro, no da espera. La adopción igualitaria en Colombia es una deuda, como la paz, como la seguridad, la salud, como un empleo y una educación dignos, y muchas más que los colombianos debemos exigir a nuestros dirigentes.
En caso de que lo decida, voy a adoptar, y voy a amar a mis hijos.
Y si alguien duda que a mis hijos les entregaré toda mi alma para hacerlos felices, si alguien imagina que haré el amor con mi esposo frente a mis hijos o algo de esa dimensión, si a alguien le preocupa que por el hecho de mi orientación sexual los educaré de manera incorrecta, ese alguien es el sociópata y el aberrado.
Si voy a adoptar, es porque estoy dispuesto a hacerlos felices con todos los medios que me dé la vida.